Criticar la crítica/Entrevista

Criticar la crítica: entrevista con Eva Castañeda

Eva Castañeda

Presentamos una entrevista a la crítica, ensayista y poeta Eva Castañeda en torno a la serie «Criticar la crítica», que contribuye al diálogo y la discusión acerca del estado actual de la crítica literaria en México.

 Creo también que muchas mujeres han contribuido a que ciertas prácticas machistas sigan perpetuándose, ¿cómo? con su silencio y su ausencia.

¿Acaso existe algo así como un estado de la crítica literaria actual? Si fuera así, ¿cuál es?

Me parece que es complicado definir un único estado de la crítica literaria en México. Creo que éste se bifurca por distintos caminos y entonces, no cabe hablar de la crítica literaria en sentido unívoco, pues no es una y de una sola forma.  Son muchos los flancos desde los que se hace crítica literaria, lo cual está bien porque eso permite que se diversifiquen las posibilidades.  Lo que encuentro cuestionable es la forma en la que en muchos casos se ejerce esta práctica. Me parece que el sentido crítico es algo que gradualmente ha desaparecido, ahora bordamos sobre los lindes del comentario impresionista, laudatorio o la discusión anodina y anacrónica. El tema también es que no podemos obviar que hoy día más que nunca, el mercado editorial, las becas, los premios, en concreto, el llamado campo cultural, tiene un lugar indiscutible que, muchas veces, pesa más que el texto en sí. Estos factores han provocado que la crítica literaria sea actualmente y en muchos sentidos, un ejercicio difuso que confunde; es más, estoy segura de que muchos lectores ni siquiera alcanzan a entender qué es la «crítica literaria» y ¿cómo entenderlo a partir de una puesta en práctica tan vaga e imprecisa? Bajo esas premisas los lectores no pueden ni tiene por qué entender nada.

Por otra parte, no todo es desesperanzador o terrible, creo que hay gente que hace crítica literaria desde un horizonte actual y que han sumado lecturas distintas a las ya conocidas y reconocidas. El punto es que estos críticos literarios se enfrentan a un panorama un tanto hostil, pues un mote como «Crítica literaria académica» o «Crítica literaria no académica», en automático descalifica o no, depende claro, de los prejuicios. La percepción y recepción de esta práctica es vista con reservas y prejuicios. Una de las tareas, me parece, es modificar esa percepción mediante un trabajo profesional.

Si hay una nueva manera de leer, acudiendo a los nuevos dispositivos de lectura, ¿consideras que existan o deban existir nuevos modelos de crítica?

No considero que exista una «nueva» manera de leer a partir de los nuevos dispositivos. Creo que son sólo herramientas que facilitan en sentido práctico el ejercicio de la lectura. La crítica no puede ni debe estar supeditada solamente o nada más, a la forma de leer. Ésta debe acercarse al fenómeno literario in extenso.

¿Crees que sea necesario establecer diferencias entre la crítica académica y el periodismo cultural? ¿Cuáles serían sus puntos de contacto o de qué manera podrían conciliarse?

Creo que existen diferencias innegables entre ambas prácticas. El punto es llegar a la conciliación, entendida ésta como una sana y respetuosa convivencia. Uno de los problemas de la actualidad es el descrédito o ninguneo ramplón en el que muchos han incurrido, hay un gusto absurdo por etiquetar y después confrontar. En principio, es claro que los lectores de cada una, no son los mismos, por lo que, el espacio de circulación tampoco será igual.  Son espacios distintos con objetivos diferentes. Creo que si entendiéramos a cabalidad la naturaleza de cada una, nos ahorraríamos muchas rabietas y descalificaciones que a ningún lado nos llevan.

El problema reside en el empecinamiento de algunos por establecer divorcios innecesarios que, desembocan en la invención de etiquetas que hacen las veces de adjetivos calificativos. Es decir, «crítica académica» es igual a esto no se entiende y a nadie le importa y «periodismo cultural» es igual a superficialidad que a nada llega. En suma, cada una tiene un objetivo específico, además es importante destacar que algunos escritores se mueven dignamente en los dos ámbitos.

En una de las entradas de esta serie, Jorge Téllez cuestiona: «¿no existen mujeres que escriban crítica literaria en México? Si tomáramos esta sección de entrevistas como una muestra, parecería que no». Y agrega lo siguiente: «urge que nuevos espacios como éste reflexionen y pongan en duda el esquema literario machista que predomina actualmente, para incluir voces que comúnmente no se incluyen en otros medios». ¿Qué opinas con respecto a este comentario?

Sí existen mujeres que escriben crítica literaria. Sin embargo, es evidente que no tienen la visibilidad que tienen los hombres.  ¿Por qué?  Entre otras cosas, porque el mundo literario sigue siendo, en su mayoría, de los hombres.

Es cierto que hay mujeres con trayectorias literarias notables y exitosas, pero también están las que, como señaló Brenda Ríos en la entrevista anterior, «se rindieron de antemano» y eso puede entenderse de muchas formas aunque al final, la rendición sea la misma (de esto obviamente no se puede culpar a los hombres).  Creo también que muchas mujeres han contribuido a que ciertas prácticas machistas sigan perpetuándose, ¿cómo? con su silencio y su ausencia. Recuerdo ahora las veces que organicé Encuentros de Poesía, Lecturas o Mesas de discusión y que en algunas de ellas, las mujeres simplemente no respondían a la invitación. Aunque esa es sólo una arista del complejo panorama, pues también me ha tocado ser «la compañerita» o «la señorita», mientras que ellos son los «maestros», «poetas» o «doctores».  Dicho de otro modo, la autoridad.

Afirmaba líneas arriba que sí hay mujeres que escriben crítica literaria, ahora pienso en dos: Malva Flores y Françoise Perus.  La primera, tiene una presencia relevante en el espacio actual de la crítica. La segunda escribe desde la academia, razón por la cual es menos conocida. No obstante, es creo, una de la mujeres más brillantes que escriben hoy en día.

Me parece importante destacar que las cuotas de género son igual de insultantes que el machismo.  A estas alturas del tiempo, la equidad tendría que ser moneda de uso corriente, lo cierto es que no es así. De algún modo seguimos instalados en la simulación.

¿Cuál es el lugar de la reseña en el panorama de la crítica? ¿Qué tan pertinente es hoy?

Están en sitios diferentes, aunque entre ellas hay vasos comunicantes. La reseña va dirigida a un tipo de lector con necesidades muy específicas, la principal, tener un acercamiento general e inmediato al texto. La crítica literaria echa mano de otras herramientas, pueden ser, aunque no en todos los casos, un aparato teórico o un lenguaje más especializado; el acercamiento que del texto hará es más profundo que el de la reseña, y obviamente el lector de un texto de esta naturaleza, pedirá un análisis más minucioso o fino.

¿Hay lugar para nuevos críticos a partir de la reseña?

Sí y no es el único. No obstante, la reseña se ha convertido en la antesala de la crítica literaria. En este sentido, tendríamos que repensar la importancia de la reseña, ya que es común pensarla como un texto de menor importancia y de fácil escritura. Nada más alejado de eso, escribir buenas reseñas es un ejercicio que implica dejar del lado el impresionismo o la visceralidad. La cosa es que la mayoría de los reseñistas escriben cartas de amor o de odio, según sea la relación con el autor. Evidentemente esto desvirtúa el sentido de la reseña y en consecuencia, gradualmente, se pervierte la crítica literaria. No digo que sean lo mismo, pero partiendo de un principio de realidad, es decir, sin obviar las actuales condiciones literarias de México; la reseña es un primer escalón que quizá más tarde desembocará en la crítica literaria. Lo que tampoco quiere decir que todos los que escriben reseñas son los futuros críticos literarios. Como sea y en ambos casos se necesita algo así como madurez intelectual no visceralidad ni impresionismo.

¿Cuál es la relación de la crítica literaria con los hábitos sociales actuales?

Por «hábitos sociales» entiendo la sociedad. Es decir, ¿cuál es la relación entre la crítica y la sociedad? Evidentemente es una relación prácticamente nula. La crítica literaria nos guste o no, va dirigida a un grupo minúsculo, me atrevería a decir sólo de especialistas o lectores profesionales, nada más. Entre otras cosas tiene que ver con el grado de especialización de cada una de las disciplinas y eso ocurre en muchos ámbitos, no es privativo del mundo literario.

Ante la percepción de la crisis de los géneros literarios como denominación, ¿cuál es la función de la crítica?

No estoy del todo segura si cabe hablar de una crisis de los géneros literarios. Lo que sí considero es que actualmente los géneros no fungen como cajas cerradas en las que se clasifica a los textos de acuerdo a características dadas. Esa es, me parece, la concepción tradicional de género literario. Hoy los géneros son más bien abiertos y flexibles, sería ingenuo de nuestra parte dar por hecho que un texto es una novela sólo por el hecho de estar escrita en prosa. Pienso por ejemplo en El disco de Newton de Cristina Rivera Garza, que es un libro de ensayo, pero también de poesía o al revés.  Es decir, buena parte de la literatura actual ha apostado por lo híbrido o fronterizo.

Frente a este panorama, la crítica debe necesariamente estar a la altura. Si seguimos aplicando lecturas anacrónicas o prejuiciosas, nos seguiremos quedando atrás. Buena parte del trabajo del crítico literario es el leer al texto a partir de su horizonte actual.  De no hacerlo, corremos el riesgo de dejar a la crítica literaria, veinte, treinta o cuarenta pasos atrás de su objeto de estudio.

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Eva Castañeda Barrera (Ciudad de México, 1981) le hace a la crítica literaria, al ensayo y a la poesía. Actualmente estudia el Doctorado en Letras. Es jefa de Redacción del Periódico de Poesía de la UNAM. Es profesora de literatura y español del Colegio Madrid. Miembro fundador del Seminario de investigación en Poesía Mexicana Contemporánea. Forma parte del Seminario de Investigación Memoria e Imaginación de Latinoamérica adscrito al CIALC de la UNAM. Es coorganizadora del Encuentro de Poetas Universitarios en la UNAM. Artículos suyos han aparecido en diversos libros colectivos, algunos de ellos son: En la orilla del silencio. Ensayos Sobre Alí Chumacero (México, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012), América Diversa. Literatura y Memoria (Perú, Editorial Altazor, 2012) y Mito utopía y memoria en las literaturas bolivianas (México, UNAM, 2013). Ha sido incluida en diversas antologías poéticas, entre ellas Canto de sirenas (Cascada de palabras Cartonera, 2010) y Poesía al Armar (CONACULTA / INBA, 2011). Es autora del poemario Nada se pierde (VersodestierrO, 2012).

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