Editoriales independientes/Entrevista

Editoriales independientes: Ediciones Simiente, entrevista con Sergio D. Lara

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Seguimos con nuestra serie sobre editoriales independientes, entrevistando en esta ocasión a Sergio D. Lara, de Ediciones Simiente. En Frontal nos asumimos como parte de un diálogo en construcción constante y en el que las aportaciones de nuestros colaboradores, si bien ayudan a orientar el diálogo, apenas son el inicio de una discusión mucho más amplia, con muchas más aristas de las que podemos abarcar y que es labor de todos continuarla.

Las propuestas independientes están cobrando visibilidad. Pero también creo que no es suficiente, y que hay que seguir luchando por espacios así como fortalecer los que se han logrado. Hay que acompañar la difusión en prensa con espacios físicos de comercialización. Y creo que también hay que decir que no basta con hablar de las editoriales, también hay que exigir una crítica más consciente, más inteligente y con miras más amplias.

¿Cuál crees que es el estado del mundo editorial actualmente en México y cómo se insertan en él las editoriales independientes?

Me parece que es un mundo lleno de paradojas y de conflictos, cuyo problema central está en intentar ser parte de un modelo del capitalismo salvaje. No digo, por supuesto, que una editorial no deba aspirar a ser rentable económicamente, pero me parece necesario entender (y asimilar) que los procesos de intercambio (tanto económico como cultural) del libro son diferentes a los de los demás productos del mercado. De esta manera, privilegiar el carácter comercial de los libros por sobre sus demás aspectos ha resultado primero en una sobresaturación de «obras maestras» y autores que «revolucionan la literatura» y segundo, y como consecuencia lógica, el dominio de la mercadotecnia sobre la calidad (de los textos y de los libros). A esto se le suman otras panoramas desoladores: los bajos índices de lectura, la (supuesta) muerte del libro y el surgimiento del libro electrónico, el dominio de las editoriales extranjeras en las mesas de novedades, los defectuosos canales de distribución, etcétera.

Sin embargo, ante este planteamiento nada favorecedor, las editoriales independientes han jugado y juegan un papel que me parece fundamental: cuestionar el mercado, el papel del libro, incluso cuestionar las estadísticas sobre la lectura. Desde las más pequeñas editoriales que publican a jóvenes con propuestas arriesgadas, hasta las que han sabido posicionar sus libros en las mesas de novedades y publican autores de trayectoria internacional, todas ayudan a equilibrar (o desequilibrar, según como se quiera ver) el universo de las publicaciones impresas y su circulación. Las editoriales independientes crean, de alguna manera, una especie de mercado alterno para públicos específicos y diversos. En el caso específico de México estas propuestas han formado, ya casi como una tradición, un eje medular en la industria editorial.

¿A qué atribuyes el auge de este tipo de agrupaciones, empresas y proyectos editoriales? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan?

Creo que hay múltiples respuestas a la primera pregunta: por un lado está la falta de espacios, sobre todo en lo que respecta a ciertos géneros como la poesía o el ensayo que, por su naturaleza, no siempre se ven cobijados por los grandes públicos. Ante esto, muchos proyectos editoriales nacen de la necesidad de autopublicación y no es sino hasta después que adquieren la voluntad de difundir lo otro. También creo hay una voluntad genuina de ciertas personas de cuestionar el papel del libro como objeto, en este cariz habría muchos proyectos que privilegian no sólo los contenidos sino los aspectos del soporte, ya sea por la vía del diseño (y aquí habría que citar, por ejemplo, a Ediciones Acapulco) o por los procesos de producción (Taller Martín Pescador, Taller Ditoria, La Dїéresis, y un larguísimo etcétera). Hay proyectos que me parece que su origen está más en la necesidad de crear un discurso y otros que son un grupo de amigos experimentando, jugando o queriendo hacer algo distinto. Sean cuales sean las razones que están detrás de un este tipo de empresas (entiendo el término en el sentido que Alberto Ruy Sánchez rescata de las novelas de caballería en su libro La página posible) me parece que los retos son similares y que el principal, sin duda, es el económico: hacer una editorial que funcione y sea rentable. Hacer libros (impresos) es cada vez más caro, el papel sube, las tintas suben y frente a eso los espacios de difusión y distribución son cada vez mas escasos. Las comisiones que cobran las librerías (y no se diga de las grandes cadenas comerciales) son altísimas y los tiempos de exhibición son ridículamente cortos. A esto hay que sumarle que la realidad es que el grueso de la población no lee. Sortear estos obstáculos y dar propuestas creativas y funcionales (en cuando los modelos económicos) son los mayores retos de toda editorial. Sin embargo, me parece que hay muchas editoriales que han sabido hacerles frente a estos retos (impresión sobre demanda, venta por internet o venta en sectores geográficos específicos han sido algunas de las soluciones que se han planteado, incluso algunas editoriales han hecho de su inevitable fugacidad una ventaja) y esto me parece inmensamente loable.

El término de editoriales «independientes» puede llegar a ser problemático, ¿consideras que es correcto llamarlas de ese modo? ¿Qué significa que sean independientes?

Toda clasificación implica un riesgo y creo que sin importar si decidimos llamarles editoriales a secas, independientes o pequeñas, hay que tomar en cuenta los matices y las diferencias. En el caso específico de término «independientes», me parece que se trata de un arma de dos filos, porque implica para distintas personas distintas cosas y, muchas veces, más que una herramienta de definición es una forma de exclusión. Creo que, de alguna manera, el término puede proteger a las editoriales de un comercio injusto, dándoles una categoría en la que se puedan mover con más comodidad y en una especie de fair play. En fin, alejándolas de las grandes transnacionales. Pero al mismo tiempo se corre el riesgo de crear una burbuja irreal, que se convierte en algunos casos en un área de confort.

En cuanto qué es y no es una editorial independiente es difícil saberlo. Está, por un lado, el argumento del no-apoyo-del-estado lo cual deja fuera a muchas de las editoriales que ostentan el nombre de independientes; por otro lado podría pensarse en los tirajes, los presupuesto o las personas que trabajan en ella y esta idea me parece bastante interesante porque creo que pone en perspectiva las diferencias entre editoriales como Almadía y Sexto Piso y, por ejemplo, Auieo, Ediciones Magenta o incluso editoriales cartoneras como 2.0.1.2.; también podríamos tomar en cuenta el tipo de textos o autores que publican. Quizás lo más lógico sería tomar todas estas cosas en cuenta o incluso no preocuparnos por la taxonomía y sí más por crear espacios para todos.

¿Qué papel juega la labor editorial independiente frente a los grandes conglomerados editoriales y frente al Estado?

Me parece que antes que nada es una resistencia, un contrapeso. Por otro lado me parece que detrás de todas las llamadas editoriales independientes hay discurso (todos son distintos por supuesto y es difícil pergeñarlos en un espacio tan estrecho) y esto, en sus fundamentos, se opone a los grandes conglomerados que son, más bien, una especie de maquiladoras. Como lo dije en mi respuesta anterior, toda categorización tiene sus riesgos, lo que ahora tendría que decir es que toda generalización también los tiene y este caso no es la excepción. Hay, por supuesto, excelentes editores, y personas comprometidas con los libros y la literatura en dichas editoriales, pero operan en un sistema que privilegia la venta y en ese sentido no puede darse ciertos lujos. Las editoriales independientes permiten otros sistemas, otros mercados que sirven como válvula de escape y como reflejo, también, de lo que inevitablemente queda en el margen. Así, aunque se opongan, en algún sentido, ambos proyectos, también se complementan de cierto modo.

El papel del Estado en la industria editorial es más complejo y me resulta difícil dar una respuesta clara. Hay quien ve en el Estado los medios (el dinero y, a veces, la difusión) para cumplir sus objetivos. Otros ven al terrible canon y las diabólicas estrategias para el control de los contenidos y los discursos (y quizás no estén tan equivocados, eso sólo el tiempo lo dirá). Muy pocos alcanzan a ver el papel, muchas veces también fundamental, que ha jugado para la edición de materiales que no están destinados a las grandes audiencias. Cada persona toma una postura distinta y todas tienen su grado de verdad. En lo personal me parece que está bien que cada editorial tome su propia decisión sobre como quiere (o si no quiere) relacionarse con el Estado, creo que resulta sano que haya esta tensión. Lo que no hay que dejar de considerar es que muchas veces esa relación se presenta como una solución a los problemas de las editoriales pequeñas.

¿Cómo consideras que ha sido la respuesta de la crítica (en revistas, suplementos, blogs, con críticos en concreto) hacia las propuestas editoriales independientes? ¿Crees que existe suficiente recepción y atención?

Por un lado creo que cada vez hay más espacios en los que se toma en cuenta a las editoriales independientes, no sólo en el territorio de la crítica que mencionas, sino también en ferias, coloquios y librerías especializadas (lo cual es por supuesto una respuesta). Me da gusto ver que cada vez se reseñan más libros de editoriales independientes y también se reseñan a las editoriales mismas y se les cuestiona y se les pone bajo el reflector (como en el caso de ustedes, cosa que me alegra y que felicito). Las propuestas independientes están cobrando visibilidad. Pero también creo que no es suficiente, y que hay que seguir luchando por espacios así como fortalecer los que se han logrado. Hay que acompañar la difusión en prensa con espacios físicos de comercialización. Y creo que también hay que decir que no basta con hablar de las editoriales, también hay que exigir una crítica más consciente, más inteligente y con miras más amplias.

¿Qué editoriales independientes te parece que están presentando las propuestas más relevantes e interesantes en la actualidad y por qué?

La lista es extensa y es, también, inabarcable. Además de que tiene un centenar de matices. Si se trata de diseño hay que mencionar a Ediciones Acapulco, Trilce o La caja de cerillos. Hay que tomar en cuenta la discreción y sobriedad en los diseños de Mangos de Hacha, Mantis Editores o Libros Magenta que privilegian el cuidado y la calidad de los textos. Por otro lado tenemos a Taller Ditoria, La Dїéresis o el espectacular Taller Martín Pescador, que ponen el dedo en la llaga sobre los métodos de producción. Es difícil no mencionar a las editoriales con una trayectoria de años que han hecho un excelente trabajo y de manera continua como Ediciones Sin Nombre, Aldvs o El Tucán de Virginia. Sin embargo, para mí, las dos propuestas que más me sorprenden y me maravillan son Auieo y Bonobos, ambas mezclan el diseño (cada una a su manera) y la calidad de los textos, ambas me parecen arriesgadas y honestas, y por supuesto sumamente hermosas. Y aunque sin duda ahora olvido muchas, todas las que menciono me resultan admirables y siempre me acompañan en mi oficio.

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Sergio D. Lara (Ciudad de México, 1992) es poeta y editor. Estudia Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. En 2013 su poemario Las máscaras resultó ganador del Premio Nacional de Poesía Joven “Josué Mirlo”. Beneficiario del PECDA Morelos en 2011. Es fundador y director de  Ediciones Simiente. Ha publicado el poemario Ciudades bajo la lluvia (ritual para conjurarte) (EdicioneZetina, 2011) y Génesis (Apuntes para una teoría sobre la imagen y el sonido) (ICM, 2013), este último ganador de la Convocatoria para Publicación de Obra Inédita del Instituto de Cultura de Morelos. Ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales. En 2013 participó en el curso de Jóvenes Creadores impartido por la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana, en Xalapa. Muestras de su trabajo aparecen en la antología Cruce de peatones. Estaciones presentidas (Proyecto Diorama, 2012), así como en distintas revistas y periódicos.

Acerca de Ediciones Simiente:

Ediciones Simiente es una editorial independiente nacida en el estado de Morelos en 2011. Tiene como objetivo principal hacer libros que destaquen por su sencillez y su belleza, en donde la mano del editor sea un pequeño cincel que pasa inadvertido pero que deja que lo escrito brille con mayor fuerza. La apuesta para nosotros es clara: el libro no ha muerto.

Inspirado en el trabajo de talleres y editoriales que han sabido devolverle al libro su valor y dignidad, hemos decidido emprender esta empresa que creemos noble y necesaria: el contacto fundamental del lector con aquello que lee; el libro que pesa en las manos como evidencia mística de lo inefable, como vínculo material entre el texto y el mundo.

Hasta el momento contamos con cinco colecciones: Simonía, dedicada a la poesía; Los rostros de Erató, poesía joven; Las jornadas de Mnemósine, narrativa; Colección de pequeños instantes, pequeño formato y Artefactos, narraciones breves.

Página web: http://edicionesimiente.weebly.com

Correo electrónico: edicionesimiente@gmail.com

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