Editoriales independientes/Entrevista

Editoriales independientes: Astrolabio Editorial, entrevista con Marina Ruiz

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En esta sexta entrega de Frontal sobre editoriales independientes, presentamos las reflexiones de Marina Ruiz, editora de Astrolabio Editorial, sobre su visión del trabajo editorial, su contexto, sus contradicciones, su público.

Creo que la crítica se concentra en lo que se genera en la Ciudad de México y eso es típico de la sociedad mexicana, como si sólo lo que ocurriera ahí fuera importante. Me gustaría que hubiera más interés en los proyectos que trabajamos en provincia, los que hacemos un gran esfuerzo de movilidad. Ciertamente todo depende de cómo se mueva cada quien en su entorno y con los amigos de la prensa. Los medios electrónicos nos permiten tener mayor presencia.

¿Cuál crees que es el estado del mundo editorial actualmente en México y cómo se insertan en él las editoriales independientes?

Creo que hay círculos en el mercado editorial que se tocan y se alejan dependiendo de muchos factores. En general hay grandes trasnacionales que dominan a través de sus «maravillosas» estrategias de mercado y sus posibilidades de dejar a consignación gran cantidad de libros a las librerías (muchas veces cadenas) que cobran desde 30 hasta 60 por ciento del costo del libro. Lo cual nos deja en gran desventaja a las editoriales de epíteto debatible. ¿Cómo nos insertamos? En gran medida porque tenemos otros productos editoriales que ofrecer. Es decir, nos dedicamos a mercados locales y a publicar autores no reconocidos (o poco reconocidos), entre los cuales muchos editores nos encontramos. También nos dedicamos a públicos muy específicos, y publicamos temas que otros no se atreven a tocar, quizá porque se considera poco rentable el tema o no se ha descubierto cómo explotarlo.

¿A qué atribuyes el auge de este tipo de agrupaciones, empresas y proyectos editoriales? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan?

Atribuyo el auge a la necesidad de los autores por publicar, a la necesidad de la sociedad de expresarse y como consecuencia de tener un producto cultural qué ofrecer. Nuestras editoriales no existirían sino hubiera un público interesado. Sin embargo, el gran reto es la difusión en el extenso mar de los medios, la distribución en el amargo intercambio con las distribuidoras que no nos permiten ofrecer un precio más accesible a los lectores y menos ofrecer un mejor intercambio a los autores. Pensemos que si una distribuidora pide 60 por ciento, el otro 40 debe cubrir transporte, producción, difusión, regalías y alguna ganancia… Nuestras mejores ventas son algunas ferias, aunque muchas (pero muchas) ferias no tiene suficiente difusión y como resultado la venta es mala (números rojos bailarines). Y están las presentaciones de libros: ese es nuestro punto fuerte. La mayoría de nuestros tirajes son cortos, eso nos permite no tener necesidad de almacenar grandes cantidades de libros, y si tenemos buenas ventas en las presentaciones, entonces tenemos un libro exitoso en cuanto a lo económico. La respuesta en las presentaciones depende bastante de la difusión y de la popularidad local del autor o autora.

El término de editoriales «independientes» puede llegar a ser problemático, ¿consideras que es correcto llamarlas de ese modo? ¿Qué significa que sean independientes?

Independientes supongo del Estado, de las grandes trasnacionales, de las distribuidoras. La verdad nunca he sabido con exactitud qué significa, yo prefiero llamarnos «alternativas». Alternativas significa que independientemente del origen de nuestros recursos ofrecemos a los lectores obras que experimentan con materiales, métodos de impresión, contenidos, en la materialidad del libro, con la unidad de sentido que encarna el volumen, al libro como objeto de comunicación; sugiere grupos de trabajo colectivos, sugiere también el goce de hacer los libros, porque hacemos lo que nos gusta y eso significan nuestros libros: libros libres de estructuras o libros con otro tipo de ataduras, pero libros al fin, que son la muestra y la experiencia de otra forma de hacer las cosas. Porque si de libros hablamos, tenemos que hablar de procesos y esos son los que cambian cuando hablamos de editoriales alternativas. Nuestros libros hablan del proceso, son una misma cosa con el proceso y con quienes creamos y leemos. No hay una línea divisoria: tú lees, tú creas, tú escribes, tú editas, tú ilustras, tú sueñas. Todos podemos participar en las diferentes partes del proceso o en todo el proceso; de alguna forma los libros alternativos permiten experimentar la vida-libro. Un día soñé con un chico que tenía un árbol que crecía en sus hombros, era una especie de cyborg. Quizá esa imagen puede ser la de nuestras editoriales alternativas. Podemos tener un libro en la piel (como en The Pillow Book) y nuestra piel puede ser de papel o de pantalla, ¿por qué no?

¿Qué papel juega la labor editorial independiente frente a los grandes conglomerados editoriales y frente al Estado?

No podemos pretender quitarles los compradores a las grandes editoriales, siempre habrá gente que busque la otredad hasta en los libros; somos la belleza que se cuela por las grietas del mercado editorial y también vendemos libros, también queremos que nos compren, pero muchos de nuestros lectores serán nuestros autores también, la comunidad que nos acompaña. También es cierto que los temas que tratamos pueden ser de interés en muchos ámbitos, como las publicaciones de la Colectiva Editorial Hermanas en la Sombra. Creo que pagamos gran cantidad de impuestos como para no pretender participar de los recursos que el Estado invierte en la cultura, me parece mejor que nosotros produzcamos libros y usemos el presupuesto que nosotros mismos generamos. Aunque si sólo dependemos de eso, cuando se acaban las becas se acaba el proyecto. Mantenerse es bastante difícil, muchas veces hay que estar dispuesto a tener apertura en la línea editorial.

¿Cómo consideras que ha sido la respuesta de la crítica (en revistas, suplementos, blogs, con críticos en concreto) hacia las propuestas editoriales independientes? ¿Crees que existe suficiente recepción y atención?

Creo que la crítica se concentra en lo que se genera en la Ciudad de México y eso es típico de la sociedad mexicana, como si sólo lo que ocurriera ahí fuera importante. Me gustaría que hubiera más interés en los proyectos que trabajamos en provincia, los que hacemos un gran esfuerzo de movilidad. Ciertamente todo depende de cómo se mueva cada quien en su entorno y con los amigos de la prensa. Los medios electrónicos nos permiten tener mayor presencia. Aun así me encantaría que hubiera más interés en hacer una historia contemporánea de la edición mexicana que no estuviera centralizada. Tengo ganas de hacer un proyecto así desde hace algún tiempo. Pero estoy ocupada, también me parecen importantes los proyectos sociales. Creo que al final, el río suena, poco a poco. Y sí bien quisiéramos tener más reflectores, la realidad es que hacemos lo posible con la difusión, aunque a muchos nos falla bastante.

¿Qué editoriales independientes te parece que están presentando las propuestas más relevantes e interesantes en la actualidad y por qué?

Las editoriales alternativas de México que me gustan más:

Taller de Leñateros. Maravillosa: poesía e historia maya, con una experimentación en uso de materiales que supera a cualquiera, de casi cuarenta años de existencia. Papel hecho a mano con fibras naturales, xilografía, grandes maestros en serigrafía. Ámbar Past, fundadora, Maruch Méndez, curandera.

Proyecto 2014 (antes 2013, antes 2012, no sé si este año se llame 2014 la verdad). Creo que la propuesta de diseño es de muy buen gusto, la poesía es de gran calidad, el trabajo de manufactura ni se diga, bueno qué se puede decir de un proyecto comandado por el extraterrestre de Yaxkin Melchy.

La cartonera de Cuernavaca. No paran, siempre invitando a los lectores a que hagan las portadas, fueron los que iniciaron las cartoneras en México y siguen y siguen, imparables: Nayeli Sánchez, Rocato y el fotografó francés Dany Hurpin.

Taller Ditoria. Recuperación de los métodos de impresión previos al offsett, ediciones muy elegantes (aunque caras) pero que reflejan un gran esfuerzo detrás de esos libros.

Colectiva Editorial Hermanas en la Sombra. Temáticas inéditas, libros escritos, ilustrados y editados por las propias mujeres presas en el Cereso de Atlacholoaya, Morelos. Claro, yo participo y no puedo dejar de mencionarla: somos Elena de Hoyos Pérez, Aída Hernández, Marina Ruiz, Agnes Alegría, Pilar Hinojosa, Lucía Espinoza Nieto (artistas, escritoras y académicas), las internas del Cereso de Atlacholoaya: María Elena Basave, Charys, Noble Fénix, Galia Tonella, Amatista Lee, Águila del Mar, Sol Nocturno, Socorro Acosta, Ana Laura González, y las ex carceladas: Alejandra Reynosa, Esperanza Cuevas, Rosa Salazar y Leo Zavaleta.

Literal. Tiene una de las colecciones más buenas y extensas de poesía latinoamericana (Limón partido), la serigrafía siempre sorprende, Jocelyn Pantoja es una visionaria y muy buena gestora cultural (Andrés Márquez presente también).

La Dїéresis Editorial. Anaïs Abreu y Emiliano Álvarez hacen hermosos libros de manufactura impecable, gran calidad en los materiales y un diseño sobrio pero lúdico al mismo tiempo.

Cascada de Palabras Cartonera. Aunque conserva un solo formato tamaño CD, Mónica Gameros publica una gran cantidad de autores en pasta dura; últimamente también imprime sobre telas poco usadas agregando un plus a su diseño.

La extinta revista La piedra quienes tenían un gran diseñador (Diego) y se fueron volviendo maestros en proponer diseño editorial en la revista literaria, y también literatura: Diego, Davo Valdés, y mucha gente que participó.

Revista Radiador, de formato electrónico, hecha por Emmanuel Vizcaya y Daniel Malpica quienes a cuatro manos hacen posible una revista digital de vanguardia.

Y bueno, sin pena a desnudarse, Astrolabio Editorial, que publica libros de autor, siempre está experimentando en los materiales y formatos, agregando a los libros un amor y unas ganas de crear que nunca paran. Participamos Marina Ruiz, Agnes Alegría, Susana Sarlis, Elena de Hoyos y todos los autores que, en total, suman unos 30 este año.

Seguro que olvido a algunos de mis grandes amigos de los libros pero espero me excusen porque ya es de madrugada. Gracias.

______________

Marina Ruiz Rodríguez (1982). Es poeta, editora y directora de Astrolabio Editorial y performera. Estudió Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es editora de la Colectiva Editorial Hermanas en la Sombra, que publica literatura de mujeres en prisión. En ambos proyectos editoriales privilegia el trabajo artesanal, cuyo proceso revela la importancia de hacer con todo el cuerpo la experiencia editorial y la importancia de la responsabilidad del autor en la creación de los objetos de comunicación-libros. Fue miembro del colectivo Las poetas del megáfono. Los poemarios publicados de su autoría son Mirando hacia el sur, diario de viaje en Argentina dosmilsiete (2012); Con el cuerpo, también, temblando (2011); La otra (2009 y 2010); Notas sobre la lluvia (2011) Tras las huellas del venado (2010); Tatevari (2008); 5 retrospectivas de cocina (2008); El libro de las bendiciones (2012) y abre tu corazón (2012).

Ha participado en diversas publicaciones colectivas como Desierta; Constelación las poetas del megáfono; Antología las poetas del megáfono; Perduración de la palabra; Tentación de decir; anuario 2005 país de las nubes;  Conjuro de luces y Festival chilango andaluz 2008 y 2009, así como antologías de poesía hispanoamericana, entre otras.

Acerca de Astrolabio:

Astrolabio es una editorial enfocada a los libros artesanales, ediciones de autor, artefactos poéticos y libros-objeto. Promueve actos poéticos tanto en papel como en otros formatos. Invita a todos los autores que quieran aprender a hacer sus propios libros a acercarse y conocer el nuevo arte de hacer libros, citando al poeta Ulises Carrión. En este nuevo arte los autores se involucran en el proceso de edición de sus libros. Pretendemos fundir contenido y forma a través de libros concebidos como objetos de comunicación. Consideramos que Astrolabio permite a los autores expresar el producto de sus búsquedas poéticas y narrativas construyendo un camino propio y alternativo a las formas impuestas por el mercado editorial tradicional. Pero también permitirá a nuevos públicos el acceso a otro tipo de lectura que dicho mercado no proporciona.

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