Crítica de ensayo

Manual de estilo del arte contemporáneo, de Pablo Helguera

PORTADA-MANUAL-DGP-lo_355

 

Por Roberto Bolaños Godoy

 

Pablo Helguera
Manual de estilo del arte contemporáneo
Tumbona-Conaculta
2013

 

La segunda edición del Manual de estilo del arte contemporáneo ha sido recientemente puesta en circulación por Tumbona Ediciones. Ocho años después de su publicación original y todavía parece como si hubiera sido escrito ayer mismo.

No sólo su agudo ojo crítico lo vuelven un libro tan hilarante como excepcional, su espíritu iconoclasta que expone sin concesiones la superficialidad del MA (mundo del arte), un ámbito acaso más feroz incluso que la de la política o la farándula de Hollywood, se bate simbólicamente contra todos los usos y costumbres de ese ajedrez de egos. Un ámbito del que Helguera mismo ha formado parte y por lo mismo ha podido extraer y formular esta suerte de tratado sociológico, de tono imperativo pero escrito en afilada clave irónica.

Insisto en que se trata de una parodia sociológica del ambiente artístico internacional porque considero que un importante referente para entender este volumen es el polémico libro de Nicolás Bourriaud, Estética relacional (1998), a quien Helguera menciona explícitamente en el glosario, al final del Manual (como el del propio libro de Bourriaud).

Hay que recordar que Bourriaud plantea que el arte contemporáneo, es decir, el que se generalizó a partir de la década de los noventa y cuyo paradigma sigue vigente (el mismo que Helguera llama neoconceptualismo), era relacional en el sentido de que apelaba al vínculo social y humano entre creadores, y también con los espectadores, al ser consecuencia de la vida urbana capitalista y post-guerra fría pero como contrapeso estético-ideológico (ese «intersticio» alternativo del que tanto habla Bourriaud).

La postura que subyace en el libro de Pablo Helguera es que con esta base teórica como pretexto, el mundo del arte se trivializó y además se volvió predecible. Por eso, para ilustrar su funcionamiento, recurre a la imagen sistemática del ajedrez, en la que cada pieza juega un rol específico, intransferible, que debe ser respetado en acuerdo tácito pero de sobra conocido o intuido por todos los integrantes del MA.

El libro de Pablo Helguera, en su inteligente formato de manual de superación, denuncia el circo de las apariencias que es actualmente el MA, con roles reiterados y personajes estereotípicos, con una asfixiante corrección política como norma de etiqueta, con una mesura soporífera y una falta de riesgo hipócrita ante el incomodar, aunque sea un poco, a los otros miembros del MA. Se detallan las posibilidades de relación e interacción entre los miembros de este ajedrez multitudinario, los protocolos sociales, las reservas que hay que considerar para ejercer la autopromoción, qué hacer en caso de fracasar y cómo lograr mayor plusvalía en este salvaje mundo del arte contemporáneo. Esta superficialidad no es exclusiva de Nueva York, pero el autor proporciona como referente el caso de esta ciudad quizá por tratarse de la capital mundial del arte contemporáneo (no por nada Helguera define, por ejemplo, al MoMa como «la institución bancaria más influyente del MA»).

Debo aclarar, este libro no es una diatriba contra el arte contemporáneo, sino un señalamiento crítico de la fauna que lo ha monopolizado. Este manual es  para el mundo del arte como lo que en algún momento fue El miedo a los animales de Enrique Serna para los caciques literarios o Los detectives salvajes de Bolaño para las cursis vanguardias poéticas de jóvenes, extraviadas en su propio anacronismo. Y además este libro bien puede ser germen y modelo para manuales de otros campos colonizados por la esquematización o la banalidad del poder simbólico, político o económico de la cultura. Un ejemplo apenas: el enrarecido mundo de la academia de humanidades.

El Manual de estilo del arte contemporáneo de Pablo Helguera no puede ser sino el más sano ejercicio de sociología del arte que se ha escrito entre nosotros y muy probablemente la más lograda radiografía antropológica sobre la superficialidad de esta, más bien, aldea global  del arte.

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Roberto Bolaños Godoy (Aguascalientes, 1989) es ensayista, crítico literario y editor de Frontal.

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