Crítica de narrativa

Dimensiones incompletas | Reseña de El espejo del solitario, de Víctor Roberto Carrancá

 espejosolitario

Víctor Roberto Carrancá

El espejo del solitario

Ficticia

2014

Yo nací para algo, no sé bien para qué.

Aquí soy un vago cualquiera,

pero allá… en algún otro lado…

Víctor Roberto Carrancá

El compadrazgo es característica fundamental de la política mexicana casi desde el principio de nuestra conformación como nación independiente, incluso desde antes. Cómo olvidar las castas, la obsesiva idea de casarse entre miembros de la misma familia, la herencia de esclavos que derivó en herencia de puestos gubernamentales, plazas laborales y demás casos de «éxito». Pareciera que esa misma pereza intelectual con que muchos de nuestros directores institucionales fueron elegidos ―por ser amigos o conocidos del gobernante en turno― es la que acosa ahora el tan menospreciado género de la reseña literaria.

Hablar con benevolencia de la obra de nuestros conocidos perjudica tanto al autor como a los lectores que ingenuamente se acercan a sus textos. Por fortuna no soy ni remotamente cercana a Víctor Roberto Carrancá, autor de El espejo del solitario, libro de cuentos publicado en los primeros meses de este año.

A través de 133 páginas, el novel escritor busca adentrarnos en la cotidianidad de Enogea, un mundo ficticio con tintes de realidades conocidas. La heterogeneidad del contenido convierte a la obra en solemne, cansada, aburrida. Los primeros tres relatos intentan un gracioso coqueteo introductorio. Son los más cercanos a la realidad pero donde se presenta ese universo inexistente donde todo transcurre. De la primera tercia, el segundo cuento, «El hombre que bajó por la chimenea»,  es prácticamente el único rescatable debido al giro final de la historia, los otros dos, al igual que el libro entero, abusan de un lenguaje similar al doblaje de una película inglesa.

«Hoy llovió mujer sin piernas» y «Vino del cielo», integran seres sobrenaturales y mundos oníricos a través de meta-relatos en el caso del primero; mientras la brevedad del segundo, aunque se agradece, no ayuda: pareciera el borrador de una idea nocturna. «Sobre un libro condenable» y «Un caso llevado ante el ilustre y noble ministro de asuntos artísticos de relevancia» intentan imprimir veracidad a la existencia de Enogea, valiéndose de recursos históricos e incluso legales. Lo mismo sucede con «La primera palabra», «La torre de Moeb»  y «La paradójica condición de los gatos de Schrödinger», aunque estos últimos al menos tienen el tino de ser más hilarantes que los anteriores, acaso por el dilema, paradójico por sí sólo, al que el segundo relato hace alusión.

No todos los textos resultan tan soporíferos como pareciera hasta ahora, existen dos bastante notables. «Las mujeres siempre mueren en la historias» cuenta la historia de un asesino serial cuyos homicidios nunca suceden realmente. La estructura a manera de manual para escribir cuentos de género negro resulta bastante más atractivo que la linealidad del resto del libro. Pese al tono de mala imitación inglesa, logra atmósferas bien resultas así como escenarios elaborados con precisión sin recurrir al uso de palabras incompresibles en aras de inventar un lenguaje propio para el universo del libro.

«Un veloz comentario en torno a la obra de Josaeph Crinee», es uno de los relatos mejor logrados. Se trata de una reseña auto-crítica, mediante el poco explotado uso de la reseña falsa. Carrancá habla sobre su libro con desprendimiento e ironía. Alguien habla de la ópera prima de un joven narrador que logra publicar su primera antología de cuento. Se burla honestamente de hacer perder el tiempo al lector, señala todos los lugares comunes a los que recurre, lanza guiños a todas las historias, incluso a la que estamos leyendo. Era inevitable meter uno que otro halago velado, sutilmente insinúa que la construcción de realidades paralelas no se concreta no por la falta de capacidades del autor sino por la imposibilidad del lector para abrir sus horizontes literarios y dejarse llevar por la invención de palabras, lugares e intensidades ajenas a las de su realidad.

El último cuento nos acerca al silencio, pero no el del término de todas las cosas sino al del Génesis. Se trata de un músico al cual se le pierden las notas. Es como si quisiera decirnos que a él pertenecen las letras que un día cualquiera pueden irse para dar paso a un nuevo comienzo. Lo que definitivamente sería afortunado para el autor.

Las referencias constantes a autores e historias que se han convertido en imprescindibles no dan muestra del conocimiento, amplio o no, del autor, por el contrario dan ganas de irse a  leer quienes vale la pena. Si se lee, a manera de homenaje, puede que resulte un poco mejor de lo que en realidad es, aunque eso no justifica el uso excesivo de lugares comunes ni el lenguaje «sofisticado», que lejos de brindar originalidad parece un ejercicio de traducción mal logrado. Quizá allá… en algún otro lado… el libro tenga éxito, pero aquí parece el capricho de un estudiante privilegiado ―social y económicamente― al que, en algún momento, una novia le dijo que escribía bonito.

 _________________

Emilia Bautista (Ciudad de México, 1989), ha colaborado en la revista digital Cuadrivio, en Literal Magazine y en el proyecto editorial Universo Inverso. Actualmente es editora de teatro en Frontal.

Anuncios

3 pensamientos en “Dimensiones incompletas | Reseña de El espejo del solitario, de Víctor Roberto Carrancá

  1. Agradezco mucho la lectura y reseña del libro. Cualquier crítica ayuda al autor a conocer sus desatinos y a intentar mejorarlos. Un saludo!!

  2. Tu reseña es bastante aburrida, sin objetividad ni tampoco con detalles que permitan al lector forjarse una idea de los cuentos.

    Te dedicas a criticar algunos de los cuentos que escogiste, pero parecería que estas realizando un berrinche en tu columna más que una crítica seria.
    Lo que más te rebaja como crítica literaria y resta seriedad, es el hecho de que tienes que ofender al autor acerca de la persona que lo incito a escribir…a todas luces, tus letras son un despilfarro de tiempo y un gasto de vista innecesario para los lectores de esta sección.

    Manda un mensaje cuando hayas crecido, madurado, tengas algo serio que aportar, tengas riqueza y valor en tus palabras y tu motivación sea el educar a los lectores (tus lectores) de manera seria.

    Sinceramente, un lector del libro que siente que tus comentarios sin peso específico, envían en una mala dirección a quien busque un punto de vista profesional y con calidad…(obviamente está implícito que disfrute del libro).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s