Entrevista

Presente y futuro de las revistas digitales

revistasLa proliferación de publicaciones generadas en entornos digitales no es sólo una realidad latente sino una pauta que muy probablemente marcará el desarrollo de la difusión de la cultura, la creación literaria, la crítica y el grado de interrelación con los lectores. En Frontal | Gaceta digital de crítica literaria no podíamos quedarnos al margen de la reflexión en torno a las implicaciones y posibilidades de la edición digital, sobre todo de publicaciones periódicas como es la nuestra.

En un pasado no demasiado lejano, las revistas literarias mexicanas eran foros de debate público, de creación literaria, de polémica ideológica, de crítica social (tanto progresista como reaccionaria) y un filtro necesario para quien quisiera posicionarse como escritor con cierto renombre (mejor aún si éste simpatizaba con la corriente ideológica de la publicación). Los casos más representativos de revistas caracterizadas por este perfil múltiple son Nexos, Vuelta y más recientemente Letras Libres. Éstas, además, eran sinónimos de una posición de poder e influencia mediática nacional e internacional: por sí mismas eran una jerarquía, un olimpo desde el que los intelectuales discutían, autosuficientes, acaso mirando con desdén y lejanía a la sociedad ajena a la alta cultura, pero en cuya masa estaban dispersos sus lectores, quienes no tenían la posibilidad de interpelar y ser partícipes de la publicación a un nivel mucho más profundo que simplemente enviar una carta a la redacción.

Pero Internet vino a cambiar completamente las reglas del juego. Poco a poco, estas mismas publicaciones se vieron orilladas a tener su versión electrónica, primero espejo y apéndice de su versión impresa. Luego, también entendieron que sus lectores en Internet exigían constante actualización, contenidos exclusivos, aportaciones multimedia, todo el acervo hemerográfico de la publicación disponible en línea y adaptabilidad para la revolución que han supuesto, dentro de la propia Internet, las redes sociales. En este contexto, era cuestión de tiempo para que las revistas digitales no sólo surgieran y se consolidaran, sino que ganaran prestigio a partir de lo que precisamente parece ser el talón de Aquiles de Internet: la credibilidad de la información que «cualquiera» podía subir.

Durante el breve lapso que supuso el tránsito de lo digital tal como se ha generalizado ahora, el papel era confiable mientras que la pantalla no. Lo ideal era consultar los tomos de la enciclopedia, no la Wikipedia, pues «cualquiera» podía editarla. Ese precisamente «cualquiera» ha sido la mayor de las fortalezas de las revistas digitales. Hoy es el momento de nosotros, los «cualquiera»: la cultura (que en México más que aburguesada estaba aristocratizada) se horizontaliza a un ritmo incontenible y saludable. Ese «cualquiera» ha dejado de ser negativo por las posibilidades que otorga. Todos somos ahora potenciales interlocutores de las publicaciones digitales. Podemos disentir en público, discutir con los propios autores, editores, columnistas. Con el apartado para agregar comentarios de las revistas y los diarios en sus versiones electrónicas, el cuarto poder  por fin se ciudadanizó.

Muy pronto, tanto autores que publicaban en blogs como las revistas editadas en forma digital demostraron que el papel no lo era todo. Que el medio no era necesariamente el mensaje, o que debíamos entender de forma distinta el mensaje. Que Internet no era sólo para quienes nadie los conocía. Que una revista digital no era sinónimo de improvisación o marginalidad adolescente, sino que se trataba de apelar a otro tipo de debate mucho más democratizado. Y necesario.

Ahora las revistas digitales están importando como los escépticos o nostálgicos no lo hubieran imaginado siquiera. Hemos congregado, en esta ocasión, a cinco editores de revistas digitales mexicanas dedicadas a la publicación y difusión de la cultura y la literatura. Nuestros entrevistados muestran que además de la mera labor editorial hay todo un proceso de reflexión sobre el contexto actual en el que su trabajo está inserto y que tienen plena consciencia de los cambios que están presenciando, viviendo e incluso generando.

Para Karla Villapudua, editora de la revista eSpiral, ha supuesto recorrer el camino por el que había que transitar cuando, justamente, estaba en su apogeo la transición digital que hemos referido anteriormente:

En el 2005, cuando era estudiante de la licenciatura en filosofía,  hacer una revista digital era una estrategia que resultaba más factible en términos económicos para publicar trabajos literarios y filosóficos que una publicación en papel. En ese tiempo, existía mucha desconfianza al respecto, se pensaba que lo publicado en red era de menor calidad a lo publicado en impreso. Además, no intuía de manera a priori qué sería lo que ocurriría en el futuro con una publicación en la red. No había Facebook, no había Twitter, estábamos, por así decirlo, en pañales. Entonces, fue muchísimo más fácil aprender a diseñar y utilizar el software para hacer sitios de internet que conseguir el capital necesario para imprimir una revista que es muchísimo más elevado.

Y justamente, tanto el ánimo de multiplicar los espacios para la difusión de la cultura como la convicción de que ésta es una agente de cambio imprescindible para la sociedad no dejan de estar en el horizonte de los editores, en su mayoría jóvenes. Menciona al respecto, Ramsés LV, editor de Cuadrivio:

¿Por qué hacer una revista digital? En la caso de Cuadrivio, una revista digital cultural, hubo varias razones.

La primera y más importante: porque estoy convencido de que la cultura es vital para los individuos y las sociedades. La cultura permite que las personas desarrollen la conciencia que tienen de sí mismas, de su entorno y de su historia, y que con base en esa autoconsciencia ejerzan de mejor manera su libertad (o que estén en mejores condiciones para exigirla) y sus responsabilidades como ciudadanos. La cultura amplía los horizontes intelectuales, emocionales y hasta sensoriales de las personas, es decir, enriquece su libertad. Y las revistas son idóneas para animar la cultura, ya que incitan a crear y a dialogar a través del arte y la crítica.

Hasta cierto punto, fundas una revista cultural porque quieres y porque te gusta, pero también porque con ello buscas contribuir a mejorar la sociedad en la que vives, a dar batalla frente a la indiferencia o la pasividad generalizadas, pese a que tu público (el de Cuadrivio está compuesto por estudiantes universitarios, profesionistas, escritores y académicos jóvenes) sea minoritario.

Por su parte, Adrián Chávez, editor de La Hoja de Arena, considera que la edición digital tiene ventajas y limitantes características que en la actualidad todo editor debe enfrentar y resolver de forma distinta con respecto a cómo sería la edición tradicional:

Las posibilidades [que ofrece una revista digital con respecto a una revista tradicional impresa] son dos: de información (el papel no permite contenido audiovisual, por ejemplo), y de difusión: el «tiraje» se vuelve flexible desde el silencio hasta la viralidad; esto último es claramente un arma de dos filos, pero bien aprovechado reduce costos y multiplica lecturas en relación con los medios impresos.

La principal limitante es la desconfianza que se le tiene a la red como plataforma seria -lo que eso signifique-, a su vez derivada de una segunda limitante: la competencia advenediza. Aunque todavía está lejos de ser una garantía universal, Internet democratiza parcialmente el derecho a la publicación, y el resultado es un montón de sitios que, con independencia de su propuesta, carecen de un debido proceso editorial. Quizá habría que mencionar también los grandes tópicos de la lectura en Internet, que modifican la forma en que se lee y, por lo tanto, en que se escribe y se edita: la inmediatez y la atención dividida, por ejemplo.

Karen de Villa, editora de Revista Síncope, tiene claro, por su parte, que el factor tiempo en el contexto vertiginoso de la inmediatez que supone Internet es algo que no puede soslayarse:

Un medio digital está sujeto a una dinámica en la que tiene que responder en tiempo real. Esto plantea ventajas y desventajas. Por un lado, como lector, sabes lo que sucede en el momento en que sucede, pero la calidad de lo que se escribe baja considerablemente. De hecho, aunque no se trate de una nota coyuntural, la calidad de los textos digitales ha bajado en cuanto a contenido, redacción y corrección. En Síncope tenemos la idea, tal vez suicida, de que un medio puede establecer una dinámica del manejo del tiempo que el lector pueda entender. Idealmente, el lector no nos buscará para saber qué está pasando, sino para formarse parámetros de valoración del cómo y por qué. De este modo podremos abordar más ampliamente un tema, ofrecer un punto de vista particular, o por lo menos, tener el tiempo de confirmar cabalmente lo que decimos, cosa que muchos medios ya no están haciendo.

Asimismo, Daniel Malpica, editor de [Radiador] Magazine, piensa que la edición digital supone a su vez una política editorial en sí misma incluso con las herramientas de las que echa mano. Y advierte:

Si uno decide apostar por el formato digital, yo le recomendaría a los escritores con la iniciativa que se acerquen a las plataformas Open Source, pues advierto que por ahí está el camino para los futuros proyectos independientes de literatura y artes. Porque hay una trampa en la actual era digital, y está en que la red se encuentra plagada de espacios de sociabilidad que no son públicos, donde su futuro deviene de empresas privadas con intereses de mercado más que culturales. Blogger es en cierta medida perfectible por su posibilidad de alterar código pero siempre quedará la duda de por cuánto más, o qué nuevas políticas del servició frenarán nuestros proyectos.

Un lugar común consiste en pensar en que lo digital vendrá a sustituir a lo análogo y que se trata de un proceso irreversible. Incluso para nuestros editores, tampoco es algo tan simple. Para Karla Villapudua, se trata de un proceso para el que nuestra sensibilidad no está lista: « El espacio virtual nos está aclimatando en una experiencia de lo intangible por así nombrarlo y la tendencia apunta a desvanecer cada día más los objetos del mundo material.  Creo que lo invisible aún no nos logra saciar ese afán de propiedad, o el fetiche de poseer el libro o la revista. Todavía nos gusta tocar y almacenar las cosas, coleccionar libros y revistas, y ese placer, lo digital todavía no lo otorga de manera completa.»

Por su parte, Adrián Chávez sentencia: « La falsa dicotomía siempre es atractiva por fácil. También se hablaba en su momento de la televisión derrocando al cine, como si fueran opciones excluyentes. Al menos por un buen rato, lo digital y lo impreso convivirán como plataformas distintas y en más de una ocasión complementarias. El apocalipsis es cursi por definición.»

Finalmente, con respecto al cambio decisivo del que las revistas digitales son parte de la presente revolución tecnológica, Ramsés LV menciona:

Podría decirse que sí, hay un antes y un después. En el pasado, las revistas y, en general, el desarrollo de la literatura y las artes dependía en buena medida de los proyectos de escritores y artistas que descendían de familias de intelectuales o que estaban arropados por alguna vaca sagrada de la cultura (hasta que ellos mismos se convertían en vacas sagradas). Lo mismo pasaba con la crítica: la buena recepción de un libro, una película, una exposición, dependía mucho del juicio de los críticos que dominaban las publicaciones impresas. Hoy eso ha cambiado radicalmente. Los críticos «certificados» y los intelectuales reconocidos (hoy «líderes de opinión») siguen teniendo un gran peso, pero no se compara con el que tuvieron en el pasado. Ahora la conversación se da entre lectores, espectadores y fundamentalmente entre jóvenes inquietos y apasionados por la cultura que comparten sus ideas y reflexiones en la red, al punto de que lo que digan las vacas sagradas se vuelve sólo una de varias opiniones que se toman como referencia, y los proyectos culturales ya no dependen del respaldo de las luminarias intelectuales.

A su vez, Daniel Malpica, comenta, apelando de nuevo a la labor editorial digital como un paso importante hacia la democratización real del conocimiento, de la crítica y de la cultura, que:

Para mí, definitivamente hay un después, y los escritores se han beneficiado de ello. Pero más aún, el flujo de revistas digitales hace que culturalmente se abran las puertas a un porvenir extremadamente prolífico y multidireccional. Que existan nuevas revistas independientes en línea que se establecen por la calidad de su contenido, promueve que ciertos nichos simbólicos de poder cultural decaigan y no consuman toda la atención en la escena de este tiempo, o incluso se vean influenciadas por el auge de otras perspectivas. Así que probablemente será un porvenir difícil, sintomático de un país abismado como México, pero extremadamente fértil, y quizá eso contribuya a transformar nuestra realidad.

En tanto que para Karen de Villa, no debe olvidarse la responsabilidad de la tarea editorial que supone la creación de lectores críticos en medio de la vorágine digital:

Creo que existe un antes y un después del Internet, eso sin duda, pero no sé si haya un antes y un después de las publicaciones digitales. El asunto es que el conocimiento no se busca solo, tiene que haber un lector con ciertos parámetros de valoración para saber buscar e incorporar a su vida nuevas ideas, problemáticas o conceptos, y en la medida en que una publicación digital se preocupe por esto será que tenga un mayor o menor impacto. En todo caso creo que hay un antes y un después de las redes sociales, para bien y para mal, y debemos usarlas a nuestro favor para hacer llegar los contenidos. Lo que creo que es muy importante para una revista digital es tratar de construir lectores.

Si bien, la nómina aquí presente es limitada, los cinco proyectos representados por sus respectivos editores conforman un abanico que representa, en muchos sentidos, la situación actual de esta forma particular y novedosa de dirigir medios de difusión de la cultura. Además se trata de revistas que de manera firme han desarrollado una propuesta editorial definida y consistente, cuyos lectores y colaboradores conforman una comunidad en constante crecimiento, ávida por dialogar con la cultura desde sus respectivas plataformas.

Y su influencia ya se percibe: hoy más que nunca, la cultura y la literatura generada y difundida en medios virtuales tiene la posibilidad de alcanzar a más lectores como nunca antes. Si bien, resulta difícil estimar lo que vendrá, muy probablemente, lo que más se recordará de estos proyectos será que lograron diluir la barrera entre un «simple» lector y colaborador «privilegiado». Que lograron hacer de sus lectores potenciales colaboradores y, con ello, bajar al debate cultural de la cúpula inalcanzable que hoy es ya mero anacronismo.

_________________

Karla Villapudua es profesora de filosofía, editora de revista eSpiral, y autora del libro Tijuanicidio, editado por Static Discos en 2014.

eSpiral nació en octubre de 2005 y sigue existiendo en www.revistaespiraltijuana.org

 

Adrián Chávez es licenciado en Interpretación por el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores; estudió asimismo Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras  de la UNAM y Creación Literaria en el INBA. Es coordinador editorial en La Hoja de Arena. Twitter: @Ad_Chz

La Hoja de Arena es una publicación digital multidisciplinaria, fundada en 2011 y dedicada a la actualidad social y a la difusión del arte y la ciencia. En 2013, fue beneficiaria de la beca Edmundo Valadés para publicaciones independientes. Twitter: @lahojadearena

 

Karen de Villa es ditora y gestora cultural. Licenciada en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM. Ha colaborado con diversas publicaciones digitales e impresas realizando artículos de cine y teatro. Fue coordinadora de Teatro El Milagro y desarrolló un manual de gestión cultural para comunidad náhuatl del Distrito Federal. Es editora en jefe de Síncope desde hace un año y está planeando el lanzamiento de la editorial Monotipo.

Revista Síncope es una publicación con más de seis años de trayectoria creada por jóvenes escritores y periodistas de la Ciudad de México. Originalmente, Revista Síncope fue una revista literaria, sin embargo el proyecto se encuentra en una etapa de reestructuración que contempla un mayor número de secciones, entre ellas música, cine y sociedad. La nueva época de la revista se lanzará en marzo de 2015.

 

Ramsés LV es director de Cuadrivio. Ha publicado textos sobre literatura, cine y política contemporánea en diferentes revistas. En 2013 obtuvo el Premio Nacional Luis González y González a la mejor tesis de licenciatura en ciencias sociales y humanidades.

Cuadrivio es una revista cultural de crítica y creación que se publica ininterrumpidamente desde agosto de 2010. Cuenta con una edición cuatrimestral en la que se discuten temas de actualidad desde diferentes ángulos, y con una edición semanal estructurada a partir de columnas temáticas (literatura, cine, libros, gastronomía, política y ciencias, entre otras). Desde diciembre de 2014, Cuadrivio cuenta con el apoyo del Programa Edmundo Valadés otorgado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

 

Daniel Malpica es poeta y diseñador mexicano nacido en 1988. Actual editor y diseñador de [Radiador] Magazine y coproductor del proyecto finlandés Sivuvalo. Como escritor y artista multimedia, ha participado en diversos festivales internacionales compartiendo foro con importantes escritores como Amiri Baraka y Michel Houellebecq.

[Radiador] Magazine es una revista mexicana de poesía en formato digital que se enfoca en la difusión de literatura no convencional y artes. Fue fundada por el poeta y diseñador Daniel Malpica y el poeta Emmanuel Vizcaya en 2011. Actualmente se realiza en enlace entre la Ciudad de México y Helsinki.

Anuncios

2 pensamientos en “Presente y futuro de las revistas digitales

  1. Me parece muy interesante la postura de todos los editores que aquí convergen. Asimismo, inquietante la postura del redactor de la nota, sin firma, pero supongo que se trata de la redacción de la gaceta frontal. Me gustaría preguntarle a cualquiera de los participantes que aquí escriben qué opinan de la afirmación que realiza Adrián Chávez sobre la “competencia advenediza” además de su declaración acerca de la supuesta democratización que hay en Internet y que él opina que los sitios que abundan carecen de un debido proceso editorial. Proceso que no se aclara cuál sea, pero me gustaría saber si cada uno de los editores que aquí se entrevistan opinan lo mismo que él o tienen esperanza en que Internet de alguna manera sea un factor determinante para democratizar los contenidos, de los cuales aquí no se habla, y si tienen dentro de su organización un “debido proceso editorial”. Saludos.

  2. Querría saber si, en opinión de Karla@eSpiral, el “debido proceso editorial” del que habla Adrián@Hoja de Arena es posible (e incluso deseable) en una publicación que busca responder “en tiempo real” y si la suya, que por lo que dice entiendo que determinó ralentizar sus respuestas, tiene o no esta misma autoexigencia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s