Durante el 2024 murieron 273.772 colombianos, unas 5.361 personas más que en 2023, lo que representa un incremento del 2 por ciento.
“El país refleja así una tendencia levemente creciente, similar a la que se observaba hasta el año 2019, con un aumento del 2 por ciento en comparación con 2023. Un comportamiento similar se evidencia en la tasa de mortalidad, que fue de 5,1 defunciones por cada mil habitantes en 2023 y, de manera preliminar, es de 5,2 en 2024”, señala Piedad Urdinola, directora del Dane.
Y es que, aunque las cifras de muertes en el país se han estabilizado tras los importantes picos registrados en 2020 y 2021 debido a la pandemia de covid-19, en los últimos años ha vuelto a hacerse evidente una leve tendencia creciente, tanto en hombres como en mujeres.
“En los hombres, la tasa de mortalidad alcanza 5,8 defunciones por cada 1.000, lo que representa un incremento de 0,4 puntos frente al año 2015. En el caso de las mujeres, la tasa preliminar para 2024 es de 4,6 por cada 1.000, con un aumento de 0,1 puntos frente a 2023 y de 0,5 puntos en comparación con 2015”, explica Urdinola.
De esta manera, los hombres siguen muriendo más que las mujeres, ubicando su tasa de mortalidad 1,2 puntos porcentuales por encima de las mujeres. Un fenómeno que, según el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda, se puede atribuir a factores como la diferencia en comportamientos de riesgo, la exposición a condiciones laborales más peligrosas y diferencias en el acceso a servicios de salud. Aspectos en los que el experto señala que es “importante considerar maneras de formular políticas públicas que busquen reducir mortalidad y promover la equidad de género”.
Además, en lo que respecta a las causas de muerte, el panorama no es el mismo para hombres y mujeres. Según datos del Dane, las diferencias por sexo son significativas: en los hombres, las agresiones se posicionaron como la segunda causa de fallecimiento (8,7 por ciento), mientras que en las mujeres destacaron la diabetes mellitus (3,6 por ciento) y el tumor maligno de mama (3,1 por ciento) entre las principales causas de muerte.
A nivel territorial, los departamentos con las tasas de mortalidad más altas en 2024 se reportaron en Quindío (7,9), Risaralda (7,6) y Tolima (6,8), mientras que Vichada (1,8), Vaupés (2,5) y Guainía (2,8) presentaron las menores tasas de defunciones.
Distribución porcentual de las diez primeras causas de defunción en Colombia Foto:Dane
El corazón y el cerebro de los colombianos
La preocupación por las enfermedades del corazón ha sido una constante en los últimos años, tanto en Colombia como en el resto del mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte a nivel global. Según sus estimaciones, cada año se cobran la vida de 17,9 millones de personas en el planeta.
Muchas enfermedades vasculares cerebrales son más frecuentes en hombres. Foto:iStock
En particular, las enfermedades isquémicas del corazón son aquellas patologías causadas por la obstrucción de las arterias coronarias, lo que impide el flujo adecuado de sangre al corazón. “Son la principal causa de muerte en el mundo, en Latinoamérica y en Colombia, debido a una combinación de factores como la genética y el acceso limitado a servicios de salud de calidad en algunas regiones del país”, explica la doctora Karen Dueñas, cardióloga de la Fundación Cardioinfantil.
La experta señala que entre los factores que hacen de estas enfermedades una de las principales causas de mortalidad se encuentran varios que son modificables, como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, las dietas poco saludables (ricas en grasas saturadas y sal), el sedentarismo, el estrés crónico y la falta de sueño. A esto se suman riesgos tradicionales como la hipertensión arterial, la diabetes y la dislipidemia (niveles anormales de colesterol y grasas en sangre).
También existen factores de riesgo sexo específicos en el caso de la mujer como antecedentes de complicaciones del embarazo dados por pre-eclampsia, eclampsia y diabetes gestacional, depresión, enfermedades autoinmunes (lupus, artritis reumatoidea), enfermedades de la tiroides y la exposición a quimioterapia en cáncer de mama y en neoplasia hematolinfoides.
Por su parte, el doctor Luis Roberto Amador López, neurólogo y profesor de la Universidad Nacional, señala que las enfermedades cerebrovasculares no son una problemática exclusiva de Colombia.
“A medida que pasan los años, el colesterol tiende a acumularse en las arterias, lo que produce arteriosclerosis. Este proceso, junto con otros factores de riesgo como la diabetes, una dieta inadecuada o ciertas alteraciones en el metabolismo de los lípidos, puede acelerarse y provocar la obstrucción de las arterias”, explica el experto. Esta obstrucción puede ocurrir tanto en las arterias que irrigan el corazón como en las que llevan sangre al cerebro.
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Ante esto las recomendaciones de los expertos están dirigidas a adoptar hábitos de vida saludables. “Lo que tiene evidencia en el momento científicamente es el ejercicio, las dietas saludables, bajas en grasas saturadas, como, por ejemplo, lo que se conoce como la dieta mediterránea”, indica el doctor Amador López.
Cabe recordar que los principales factores de riesgo conductuales asociados a las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares son la alimentación poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y el uso nocivo de bebidas alcohólicas.
“Entre los factores ambientales, el más relevante es la contaminación del aire. Los efectos de estos comportamientos pueden manifestarse como hipertensión, hiperglucemia, hiperlipidemia, sobrepeso y obesidad. Estos factores de riesgo intermedios, que pueden ser detectados en los servicios de atención primaria, aumentan la probabilidad de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca y otras complicaciones”, señala la OMS.
Menos muertes infantiles
Dentro del informe del Dane también hay espacio para datos más alentadores, especialmente en lo relacionado con la reducción de la mortalidad en la primera infancia (0 a 5 años). Las estadísticas muestran una disminución desde 2023, con una tasa de 1,4 defunciones por cada 1.000 habitantes en 2024, frente al promedio de 1,9 registrado en años anteriores.
Adicionalmente, en el grupo de adultos mayores (60 años y más), la tasa de mortalidad descendió de 27,4 en 2015 a 25,4 en 2024. En el grupo de adultos maduros (entre 45 y 59 años), también se evidenció una reducción, al pasar de 3,6 a 3,4 defunciones por cada 1.000 habitantes en el mismo período.
‘Es fundamental que el Gobierno refuerce las políticas públicas orientadas a la salud cardiovascular’
Karen Dueñas, cardióloga de la Fundación Cardioinfantil Foto:Fundación Cardioinfantil
Karen Dueñas
Cardióloga de la Fundación Cardio Infantil
¿Qué son las enfermedades isquémicas del corazón?
Se trata de un grupo de trastornos que se originan cuando el flujo sanguíneo hacia el corazón, a través de las arterias coronarias, es insuficiente, lo que impide que este órgano reciba el oxígeno y los nutrientes necesarios para su funcionamiento. Esto ocurre generalmente por el estrechamiento u obstrucción de dichas arterias, responsables de suministrar sangre al corazón. La forma más común de enfermedad isquémica es la enfermedad arterial coronaria, la cual puede derivar en condiciones graves como el infarto de miocardio (ataque al corazón).
¿Qué tan conscientes son los colombianos del cuidado del corazón?
La conciencia sobre el cuidado del corazón en Colombia ha sido evaluada por la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, a través de una encuesta realizada a 1.000 mujeres colombianas. A pesar de que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad, solo el 10 por ciento de las encuestadas las identificó como tal, y apenas el 3 por ciento las reconoció como una causa de enfermedad. En general, se ha observado un aumento en la conciencia gracias a campañas educativas y a los esfuerzos de entidades gubernamentales y organizaciones no gubernamentales para sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados a estas patologías. No obstante, aún persisten brechas importantes en el conocimiento y la prevención.
¿Se deben formular políticas públicas orientadas a la salud cardiovascular?
Sí, es fundamental que el Gobierno de Colombia continúe y refuerce las políticas públicas orientadas a la salud cardiovascular. Estas acciones podrían incluir un mayor esfuerzo en la educación de la población sobre los factores de riesgo y la importancia de la prevención; mejoras en la cobertura y calidad de los servicios médicos, especialmente en zonas rurales; y el desarrollo de políticas alimentarias que no solo regulen el contenido de sal, azúcar y grasas en los alimentos procesados, sino que también promuevan hábitos alimenticios más saludables. Asimismo, es clave fomentar la actividad física y garantizar el acceso a tratamientos médicos para enfermedades cardiovasculares, asegurando que sean asequibles y estén disponibles para todos los sectores de la población. Actualmente, en muchas provincias y zonas rurales no se cuenta con dispositivos médicos adecuados para tratar un infarto, lo que representa una barrera crítica en la atención oportuna. La implementación de estas políticas no solo reduciría la carga de las enfermedades isquémicas del corazón, sino que también contribuiría a mejorar la calidad de vida de los colombianos en general.
ALEJANDRA LÓPEZ P.
REDACCIÓN CIENCIA
@malelopezpl