El liderazgo de un país define el rumbo de este. Ese rumbo debe traer estabilidad, justicia y garantizar un futuro de bienestar para la gente. Esa es la convicción que guía a Patriotas, rumbo al Senado, y el propósito que impulsa su propuesta: devolverle a Colombia dirección clara, autoridad legítima y compromiso real con el bien común.
El país atraviesa un momento que no admite vacilaciones. La pérdida de confianza en las instituciones, la incertidumbre económica y la fragmentación política han debilitado la sensación de orden que toda Nación necesita para avanzar. Frente a este escenario, Patriotas sostiene que no se trata solo de cambiar discursos, sino de recuperar el principio de autoridad como fundamento de la democracia.
Gobernar no es administrar crisis permanentes ni ceder ante la presión coyuntural. Gobernar es decidir. Es ejercerliderazgo con carácter, incluso cuando las decisiones son difíciles. La firmeza no es autoritarismo; es coherenciaentre principios y acciones. Un Estado fuerte no es aquel que impone arbitrariamente, sino el que garantiza el cumplimiento de la ley y protege a los ciudadanos con reglas claras.
Sin orden no hay libertad verdadera. Sin seguridad jurídica no hay inversión ni progreso. Las naciones prosperan cuando existe estabilidad institucional y confianza en las normas. Esta justicia debe aplicarse con imparcialidad, sin relativismos ideológicos, porque solo así se protege la igualdad ante la ley y se fortalece el tejido social.
La incertidumbre económica y social no es casualidad; es consecuencia de la falta de dirección. Colombia necesita una conducción que priorice el interés nacional, promueva la iniciativa privada, respalde el esfuerzo y brinde condiciones para que las familias puedan proyectar su futuro con tranquilidad.
La dirección del país no puede quedar en la improvisación. Se requiere claridad moral, disciplina institucional y una política orientada al orden y la justicia. Porque el liderazgo no es un adorno del poder, es su responsabilidad esencial. Y Colombia, hoy más que nunca, exige carácter para avanzar.