La política se gana con ideas, no con imagen.
Pasa en Colombia, pasa siempre. Y todo el mundo lo ha visto aunque nadie lo diga en voz alta.
La mujer que entra a la política llega con años de preparación, con propuestas, con experiencia, con argumentos sólidos. Y lo primero que le dicen no es «cuéntenos su plan» es «¿por qué no sonríe más?», «ese vestuario no le favorece», «se ve muy agresiva para el cargo.» Al hombre nunca le dijeron eso.
Al hombre lo evalúan por lo que dice. A la mujer la evalúan por cómo se ve diciéndolo. Y mientras sigan midiendo con dos varas distintas, Colombia seguirá eligiendo caras bonitas en lugar de mentes capaces.
Las Mujeres Patriotas llegaron a romper exactamente eso. No con un discurso de género, sino con algo más contundente: con resultados, con carácter y con la autoridad que da saber de lo que se habla. Aquí nadie le va a decir a una candidata que se arregle el cabello. Aquí le van a preguntar su posición sobre la seguridad, la economía y el futuro de Colombia. Y ella va a responder, porque llegó preparada, no maquillada para la foto.
Abelardo lo entiende, por eso está con Patriotas; porque un proyecto político que evalúa a las mujeres por su capacidad y no por su apariencia es, exactamente, el tipo de política que Colombia lleva décadas necesitando.
Las que se callaron toda la vida porque les dijeron que así se veían más bonitas hoy tienen un partido, tienen una lista y tienen un voto.