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El agua es un recurso esencial para la vida y la salud de las personas. Por eso, es importante garantizar que el agua que consumimos sea de calidad y no presente riesgos sanitarios. Para ello, existen una serie de normativas y criterios que regulan la calidad del agua de consumo humano y las instalaciones que permiten su suministro, desde la captación hasta el grifo del consumidor.

En este artículo, vamos a explicar cuáles son las normativas y cualidades que deben reunir los depósitos para agua potable, es decir, aquellos utilizados para almacenar y distribuir el agua de consumo humano de forma segura y eficiente.

Normativa vigente sobre la calidad del agua de consumo humano

La normativa vigente sobre la calidad del agua de consumo humano en España es el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, su control y suministro. Esta norma transpone al ordenamiento jurídico español la Directiva (UE) 2020/2184 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2020, relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano.

El objetivo de esta normativa es garantizar y mejorar el acceso, la disponibilidad, la salubridad y la limpieza del agua de consumo humano, con la finalidad de proteger la salud de las personas de los efectos adversos derivados de cualquier tipo de contaminación. Para ello, establece una serie de requisitos y obligaciones para las entidades responsables del suministro de agua, así como para los usuarios y consumidores.

Entre los aspectos más relevantes de esta normativa, podemos destacar los siguientes:

  • Actualiza la lista de parámetros a controlar, incluyendo los determinados por la Directiva (UE) 2020/2184, con periodos de adaptación variables en función de las dificultades en su análisis y las medidas correctivas a tomar. Entre los nuevos parámetros, se encuentran algunos contaminantes emergentes, como los microplásticos, los disruptores endocrinos o las sustancias perfluoroalquílicas (PFAS).
  • Define una lista de observación de contaminantes emergentes que se consideran un riesgo para la salud, para realizar un seguimiento de su presencia y evaluar la necesidad de establecer valores paramétricos o medidas de gestión de riesgos.
  • Establece los requisitos necesarios para la realización de captaciones, construcción de conducciones, estaciones de tratamiento y redes de distribución, así como para la protección de las zonas de captación frente a posibles fuentes de contaminación.
  • Define los tipos y las frecuencias de control del agua en los diferentes puntos de muestreo de la red de captación, tratamiento y distribución, así como el control operacional, que consiste en la realización de mediciones rápidas y sencillas de algunos parámetros indicadores de la calidad del agua, como el cloro residual, el pH o la turbidez.
  • Establece los requisitos técnicos e higiénicos de las sustancias y medios filtrantes para el tratamiento de potabilización, los materiales que entran en contacto con el agua de consumo humano y los aparatos de tratamiento de agua, de acuerdo con la normativa europea vigente y la Norma UNE 149101.
  • Amplía las actuaciones ante incidencias, con una clasificación de incidencias por tipo y una relación de actuaciones a realizar si tiene lugar alguna de ellas, como la comunicación a las autoridades sanitarias, la información a los usuarios, la restricción o corte del suministro, la adopción de medidas correctoras o la elaboración de informes.
  • Define los edificios prioritarios, que son aquellos que por sus características requieren una valoración de riesgo, un control y una vigilancia más específicos, como los hospitales, las residencias geriátricas, los hoteles, los centros de enseñanza, las instalaciones deportivas cubiertas o los centros penitenciarios.

Cualidades que debe reunir un depósito para ser apto para el agua potable

Un depósito es una instalación que sirve para almacenar y distribuir el agua de consumo humano. Los depósitos pueden ser de diferentes tipos, formas, tamaños y materiales, en función de su ubicación, capacidad, función y diseño. Sin embargo, todos los depósitos deben reunir una serie de cualidades que garanticen la calidad y la seguridad del agua que contienen.

Entre las cualidades que debe reunir un depósito para ser apto para el agua potable, podemos mencionar las siguientes:

  • Debe estar construido con materiales que no alteren la calidad del agua, que sean resistentes a la corrosión, a los golpes, a las variaciones de temperatura y a la presión, y que cumplan con la normativa vigente sobre materiales en contacto con el agua de consumo humano.
  • Debe tener una forma y un tamaño adecuados para facilitar su llenado, vaciado, limpieza y desinfección, evitando zonas muertas o de estancamiento del agua, y favoreciendo la renovación y la circulación del agua.
  • Debe estar situado por encima del nivel del alcantarillado y alejado de posibles fuentes de contaminación, como vertidos, fugas, aguas residuales, productos químicos, animales o insectos.
  • Debe estar siempre tapado y dotado de una cubierta que impida la entrada de luz, polvo, suciedad, lluvia o cualquier otro elemento extraño que pueda afectar a la calidad del agua.
  • Debe contar con un sistema de ventilación que permita la salida del aire y evite la formación de vacío o de sobrepresión en el interior del depósito, pero que al mismo tiempo impida la entrada de contaminantes externos. Para ello, se pueden utilizar respiraderos con filtros o válvulas antirretorno.
  • Debe disponer de un rebosadero que evite el desbordamiento del agua en caso de exceso de llenado o de aumento de la presión, y que esté conectado al alcantarillado o a un sistema de evacuación adecuado, evitando la contaminación del entorno.
  • Debe tener un desagüe que permita su vaciado total, limpieza y desinfección, y que esté provisto de una válvula o un tapón que impida la salida involuntaria del agua o la entrada de aire o de contaminantes.
  • Debe estar equipado con un sistema de medición y control que permita conocer el nivel, la temperatura, el caudal y la presión del agua, así como el valor de algunos parámetros indicadores de la calidad del agua, como el cloro residual, el pH o la turbidez.
  • Debe estar identificado con una placa o una etiqueta que indique su número, su capacidad, su fecha de construcción, su fecha de última limpieza y desinfección, y el nombre y el teléfono de la entidad responsable del suministro de agua.
  • Debe estar sometido a un programa de mantenimiento preventivo y correctivo que garantice su buen funcionamiento y su higiene, y que incluya la realización periódica de inspecciones, limpiezas, desinfecciones, análisis y reparaciones.

 

Por forobb

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