Entrevista/Revisitar la crítica cinematográfica en México

Revisitar la crítica cinematográfica en México | Fernanda Solórzano

Fernanda Solórzano

Fernanda Solórzano

Por Ismael Lares

Desde las primeras entradas, Frontal se ha caracterizado por ser un espacio que privilegia la crítica. Queremos matizar aquellos temas que tanto nos provocan efusión, ya sea en un afán de establecer relaciones entre distintas disciplinas o como una pasión omnívora. Así, la crítica ha sido, para nosotros, una manera de conversar y establecer relaciones. La elección del cuestionario como método de acercamiento nos ha permitido conjugar una vocación por el descubrimiento. Este ejercicio pretende reunir a diferentes voces para continuar con el llamado a la crítica; a su práctica y seguimiento; a su perfeccionamiento y desarrollo,y, por qué no, a su denostación. Al final, la crítica es una apuesta. Y en Frontal nuestro deseo es continuar conversando en torno a este tema que no pocos desprecian, pero que resulta imprescindible para comprender el hecho estético de nuestro tiempo. Bienvenidos a una serie más de nuestra gaceta.

Si un crítico quiere valerse de elementos de la teoría de autor o defender una estética sobre otra, está en su derecho de hacerlo. Podría decirse que son formas caducas de analizar el cine, pero se perdería de vista que en las últimas cuatro décadas los llamados cultural studies se han impuesto como formas de analizar el cine: el feminismo y la teoría de género, las teorías social y política, el estudio de las minorías y sus manifestaciones artísticas y otras formas académicas de deconstruir la cultura.

Es natural que todo proceder crítico tienda, sin importar el medio en que se realice, a preguntar por su identidad, su condición y modos de actuar. En este sentido, ¿cuál es el estado actual de la crítica cinematográfica en México?

Muy débil, porque tiene pocos espacios en donde desarrollarse. Los medios impresos y audiovisuales le dan preferencia a la promoción, a la nota breve o a la publicidad pagada, lo cual crea lectores y públicos conformes con eso. Por otro lado, la crítica de cualquier arte siempre ha sido un ejercicio marginal. La ejercen pocos e interesa a pocos, y en muy pocos momentos de la historia ha logrado filtrarse a la discusión pública (ya no se diga incidir en el gusto colectivo). En el caso del cine, que cuenta con medios de promoción tan poderosos, la critica tiene todavía menos resonancia. Cada vez más el cine se entiende como un producto de consumo que debe crearse y distribuirse siguiendo una lógica de mercado. En esa lógica, la crítica no es considerada «útil».

¿Cuáles son los principales ejes temáticos que ilustran las ideas de la crítica cinematográfica mexicana actual?

¿Ejes temáticos de la crítica? No sé si comprendo la pregunta. Si te refieres a qué temas suelen tocarse en los ejercicios de crítica diría que son las referencias a otras obras/directores/corrientes, qué tanto una película refuerza un sistema de valores (o se rebela frente a él), qué tanto las demandas comerciales de una industria han truncado la visión personal de un creador, etcétera. Es difícil generalizar.

¿Crees que aún tienen validez el culto al autor cinematográfico y la defensa de una poética fílmica con respecto a otra?

Es una decisión personal, y es lo que distingue a un crítico de otro. La palabra «culto» me parece arriesgada porque sugiere la defensa ciega de una forma de análisis, cualquiera que sea. No siempre el hecho de retomar elementos de una escuela de crítica implica un uso irracional de ella (lo que sea que pueda entenderse por «irracional»). Si un crítico quiere valerse de elementos de la teoría de autor o defender una estética sobre otra, está en su derecho de hacerlo. Podría decirse que son formas caducas de analizar el cine, pero se perdería de vista que en las últimas cuatro décadas los llamados cultural studies se han impuesto como formas de analizar el cine: el feminismo y la teoría de género, las teorías social y política, el estudio de las minorías y sus manifestaciones artísticas y otras formas académicas de deconstruir la cultura. Si hubiera que cuestionar la validez de determinada aproximación al cine, yo primero cuestionaría estas escuelas.

¿Es posible hablar de un canon a partir del cual se ha formado la crítica cinematográfica en México?

El espíritu de renovación cultural que se dio en los años sesenta dio luz al grupo Nuevo Cine, conformado por directores, críticos y cineastas que buscaban renovar tanto la creación de cine como las maneras de verlo. Si se entiende ésta como la época fundacional de la crítica de cine, puede decirse que el canon heredado es el francés. Luego los grupos se dividieron y cada grupo tuvo adeptos que siguieron ese canon adaptándolo a la producción mexicana. Considerando que esto coincidió con una década convulsa de la política latinoamericana —y que el cine respondió a ella— surgió una generación de críticos que a lo largo de distintos países resaltaron el papel del cine como herramienta contestataria. Hoy en día hay remanentes de estos cánones críticos, pero no predomina ninguno. Por otro lado, la industria editorial, radiofónica y de televisión llevan años imitando los formatos de producción estadounidense, y eso ha determinado nuevas formas de aproximarse al cine (que no siempre es sinónimo de hacer crítica cinematográfica).

Alguna vez leí que son pocas las revistas especializadas en cine que conjugan información, gusto y reflexión. En ese contexto, ¿qué tan vigente es apelar a estas tres características?

Creo que la información es fundamental, el filtro del gusto es inevitable y la reflexión es la materia de la crítica.

Si hablamos de una estética en particular, o bien, de la transformación económica e incluso tecnológica del cine, ¿cuál es tu posición con respecto a estos fenómenos desde la crítica que practicas?

Es imposible ignorarlos (y mucho menos creo que sean «el enemigo»). Me interesan en tanto se convierten en parte integral del lenguaje cinematográfico. En la medida de lo posible, intento observar si esta integración es efectiva y da pie a nuevas estéticas y/o significados o si, por el contrario, una película es solo un pretexto para desplegar innovaciones tecnológicas (y volverlas redituables).

Actualmente, ¿se reflexiona acerca de la función crítica del cine mexicano? ¿Aún es posible hablar de una autoconciencia crítica?

No sé si te refieras a una reflexión individual o colectiva. Si es lo primero, todo crítico que tome en serio su trabajo —y no se limite a reproducir kits de prensa— sabe que no ejerce su profesión en un vacío. Toma en cuenta su contexto y se propone ciertos objetivos. Cuál será este objetivo, es cosa de cada quién, Si es a lo segundo, puedes tomar como ejemplo mesas redondas alrededor del tema o reunión de puntos de vista como el que se da en estas páginas. Si esto «sirve» para algo —para hacer la crítica más visible, por ejemplo— no estoy muy segura. Es un tema que no suele interesar a un círculo mucho más amplio que el de la crítica misma, o de algunos lectores que de por sí recurren a ella.

Se ha declarado en sendas ocasiones que la cinefilia (esa vida organizada alrededor de las películas), entendida como una forma peculiar de apropiación generacional, dejó de existir. ¿Compartes esta idea?

Más bien creo que «la vida organizada alrededor de las películas» ya no puede definirse como se hacía hace un par de décadas. Ya no existe la sala de cine como único y principal centro del ritual cinematográfico, algo que antes se entendía como esencial de la cinefilia. Habría que preguntarse si, por estar descentralizada, la vida alrededor de las película ha dejado de existir. Creo que no. Lo que ha desaparecido es su aspecto social. Por otro lado, la apropiación generacional del cine fue un fenómeno asociado al auge del cine político y a las revoluciones políticas y culturales de los años sesenta y setenta. La idea de cohesión generacional está, en sí misma, en crisis: sería mucho pedirle al cine que funcione como abanderado de una causa, si de por sí ésta es difícil de discernir. Hoy en día, es más probable que la televisión sea el medio alrededor del cual giran las conversaciones públicas (aunque éste no es propiamente un fenómeno generacional, mucho menos de disidencia).

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Fernanda Solórzano es crítica de cine, ensayista y editora, egresada de la carrera de Literatura Latinoamericana de la Universidad Iberoamericana. De 1995 a 1999 fue subdirectora editorial de la revista Viceversa; de 2000 a 2002, jefa de información del semanario Día Siete del periódico El Universal, y de 2002 a 2005, coeditora de la revista Letras Libres. Desde 2013 forma parte de su consejo editorial.

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